domingo, 23 de marzo de 2014

EL EVANGELIO DE LUCAS PARTE 1

"Dad de gracia lo que de gracia habeis recibido..."                                               Mateo 10:8
EVANGELIO DE LUCAS

Jesús el Hijo del Hombre


    A lo que Lucas da prominencia especial es a la humanidad de Jesús. Así como los demás evangelio, presenta a Jesús como Hijo de Dios; pero da lugar especial a la simpatía de Jesús hacia los débiles, los dolientes y los desechados de la sociedad. 

    Se cree comúnmente que aun cuando todos los cuatro Evangelios eran destinados a la larga para toda la raza humana, Mateo tenia presente de manera inmediata a los judíos, Marcos a los romanos, y Lucas a los griegos. 

    La civilización griega representaba la cultura, la filosofía, la sabiduría, la razón, la belleza y la educación. Para apelar pues a la mentalidad meditativa, culta y filosófica griega, Lucas presenta en un relato completo, ordenado y clásico lo que ha sido llamado “el libro más hermoso que jamás se haya escrito,” presentando la gloriosa belleza y perfección de la vida de Jesús; el Hombre ideal y universal.

    Luego, a estos tres Evangelios Juan añadió el suyo, para hacerlo claro e inequívoco que Jesús era Dios encarnado en forma humana.


Capitulo 1:1- 4 INTRODUCCIÓN 

    Ya habían aparecido "muchas" historias acerca de Jesús (v.1), quizás algunas fragmentadas y otros más completas, algunas dignas de confianza y otras más dudosas. Cuidadosa y laboriosamente Lucas examinó todo relato auténtico y consultó a todo testigo ocular (2) y acompañante de Jesús disponible, a fin de entresacar los hechos.

    "Por orden" (3); no necesariamente orden cronológico, aun cuando creemos que en términos generales sí mantiene el orden cronológico.

    "Teófilo" (3) a quien se dedican este Evangelio y el libro de Hechos, puede quizás haber asumido el costo de la publicación, o el de hacer copias para las iglesias. No se sabe quién era. El título de "Excelentísimo" indica que era un oficial romano de alto rango. Posiblemente haya sido convertido por Lucas mismo, en Filipos o en Antioquía.

    "Me" (3); el autor no se nombra a sí mismo, pero el uso del pronombre personal indica que el recipiente original del libro sabía quien era el escritor. Desde el comienzo mismo y mediante tradición no interrumpida, se le ha identificado como Lucas



Lucas
    Su nombre aparece solamente tres veces en el N.T.: en Col 4:14, en donde se le llama “el médico amado”; Filemón 24 en donde se le llama colaborador de Pablo; en 2 Tim 4:11 donde aparece con Pablo en las horas lóbregas del martirio cercano. En todos los tres pasajes se menciona también a Marcos, lo que indica que éste y Lucas eran compañeros de trabajo. Lucas aparece bajo el pronombre personal de “nosotros” en los pasajes de Hechos 16:10, 11, 16; 20:5, 6, 7, 13, 14, 15; 21:1 etc. Véase además la introducción al libro de Hechos.


Fecha
    Muy comúnmente se supone que Lucas haya escrito su Evangelio alrededor del año 60 d.C., mientras Pablo estuvo preso en Cesarea, continuando con el libro de Hechos durante el encarcelamiento de Pablo en Roma, en los dos años siguientes, ya que los dos libros, dirigidos a una misma persona, son prácticamente dos tomos de una misma obra. Su estadía en Cesarea le daría abundante oportunidades para obtener directamente de quienes habían conocido personalmente a Jesús, informes exactos sobre todos los detalles. La madre de Jesús puede haber estado aún viva, y Lucas puede haber pasado muchas horas preciosas con ella, escuchando sus recuerdos de su admirable Hijo. También Santiago, obispo de Jerusalén y hermano de Jesús, puede haberle contado muchas cosas interesantes. 
    Como Pablo escribió 1 Timoteo, cerca del 65 d.C., ya estaba en circulación entre las iglesias y reconocido como "Escritura" el Evangelio o de Mateo o de Lucas, ya que Pablo cita como "Escritura" el dicho de "Digno es el obrero de su jornal" (1 Tim 5:18), que no se halla en ninguna parte de la Biblia sino en Mateo 10:10 y Lucas 10:7. 


El Problema Sinóptico
    Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas se denominan sinópticos por cuanto dan una misma perspectiva general de la vida de Cristo, y registran, hasta cierto punto, los mismos acontecimientos. Su "peternidad literaria, relaciones mutuas y posibles relaciones con una fuente original común" se ha llamado el "Problema Sinóptico". Algunos creen que el primer Evangelio fue el de Marcos, que Mateo lo ensanchó, y que Lucas hizo uso de ambos. Otros creen que el de Mateo fue el primero y que Marcos hizo una edición comprendida de Mateo. No es necesario suponer que ni Mateo ni Lucas hayan citado o hecho uso en forma alguna de ninguno de los otros. Los eventos de la vida de Jesús y Sus dichos se repetirían oralmente por los apóstoles y otros durante bastantes años, y estarían en circulación general entre los cristianos. Formaban la sustancia de la predicación diaria de los apóstoles. Es probable que desde el principio muchas de estas cosas se hayan escrito, algunas quizás en forma fragmentaria y otras de manera más completa. Cuando pues, Mateo, Marcos y Lucas  escribieron sus Evangelio, escogieron lo que mejor convenía a su propósito especial de entre el cúmulo de conocimientos orales o escritos que era posesión de los cristianos y en circulación general entre ellos, de gran parte de lo cual Mateo había sido testigo ocular, y que todos ellos habían contado miles de veces a auditorios.       




viernes, 28 de febrero de 2014

ADOREMOS CON EXCELENCIA MQV TEMA MI COPA LLENARAS


ADOREMOS CON EXCELENCIA : TEMA MI COPA LLENARAS


ADOREMOS CON EXCELENCIA MQV- COMO EL SIEVO BRAMA POR LAS AGUAS


ENSENANZAS: TEMA 1.4. LOS DISCIPULOS EN EL EVANGELIO DE JUAN

1.4. Los discípulos en el evangelio de Juan
En el evangelio de Juan los discípulos se identifican prácticamente con los creyentes. La distinción que hacen los Sinópticos entre diversos grupos de seguidores de Jesús (los Doce, otros discípulos, la gente) no es tan clara en Juan. El grupo de los Doce sólo aparece en un pasaje a lo largo de todo el evangelio (Jn 6,70-71), y no es representativo de la visión joánica del discipulado. El discípulo ideal no es Pedro, sino el Discípulo Amado, que es presentado como modelo de fe en Jesús (Jn 20,3-9. 20-21). Los discípulos son, ante todo, los que creen en Jesús (Jn 2,11), y todo el que está unido a él por la fe es un discípulo (Jn 15,1-8).
Esta visión de los discípulos refleja más la situación de la comunidad de Juan, que la experiencia histórica de los primeros seguidores de Jesús. Los discípulos de Jesús, en cuanto modelo de la comunidad joánica, siguen a lo largo del evangelio un proceso de iniciación que les conducirá al conocimiento pleno y a la fe. Las dos primeras secciones del evangelio presentan, sucesivamente, el proceso de fe de los discípulos (Jn 1,19-2,11), y las actitudes de algunos personajes representativos (Jn 2, 12-4, 54). A partir de entonces, los que han creído en Jesús vivirán junto a él un proceso de enfrentamiento y diferenciación con respecto a "los judíos" (Jn 5-12). Esta confrontación los preparará para una intensa iniciación (Jn 13-17), que culminará con la manifestación de Jesús y la efusión del Espíritu (Jn 20).

El momento en que mejor se expresa la concepción que Juan tiene del discipulado es la larga sección en torno a la cena de despedida de Jesús, que es propia de este evangelio (Jn 13-17). Jesús se encuentra sólo con sus discípulos y va guiándoles a través de un proceso de iniciación que pasa por diversas fases. A lo largo de este proceso van apareciendo los rasgos característicos del discípulo: un amor como el de Jesús, la unión íntima con él y con el Padre, y sobre todo la posesión del Espíritu. El Espíritu, prometido aquí repetidas veces e infundido en ellos después de la resurrección (Jn 20,19-23), es quien les quien les mantiene unidos a Jesús y les ayuda a entender sus signos y sus enseñanzas.

ENSENANZAS : TEMA 1.3. LOS DISCIPULOS EN EL EVANGELIO DE LUCAS

1.3. Los discípulos en el evangelio de Lucas
También Lucas matizó y suavizó la visión que Marcos tenía de los discípulos, y lo hizo con los mismos recursos que Mateo: introduciendo retoques redaccionales en los textos de Marcos, incluyendo los dichos de Q, e incorporando tradiciones propias. La visión lucana puede apreciarse, también en este caso, a través del relato de la pasión de Jesús y de los acontecimientos pascuales. La presentación que Lucas hace de los discípulos es mucho más respetuosa. Ni siquiera se menciona el hecho de que abandonaron a Jesús, y la negación de Pedro es mucho menos dramática. Lucas la ha cambiado de lugar (Lc 22,54-62), para que el discípulo pueda acompañar a Jesús con las lágrimas del arrepentimiento. La ampliación de las apariciones a los discípulos (Lc 24) es también un signo de esta nueva visión.

Lucas contempla la relación de los discípulos con Jesús desde una perspectiva diferente a la de Mateo y Marcos. Su comunidad no se encuentra acosada por un grupo judío que la cuestiona, sino insertada en un mundo pagano, que puede acabar disolviendo lo más genuino del mensaje cristiano. Desde esta situación, lo que más valora y subraya en los discípulos es la radicalidad de su seguimiento: su respuesta a Jesús, la disposición a seguirle aunque para ello sea necesario renunciar a todo. Lucas concibe el discipulado como un proceso que se vive junto a Jesús camino de la cruz. La construcción más original de su evangelio desde el punto de vista literario, la sección del viaje a Jerusalén que abarca casi diez capítulos (Lc 9,51-19,28), es en realidad una pausada instrucción sobre el sentido y las exigencias del discipulado. No es casual que Lucas haya colocado al comienzo de este viaje una sección, tomada básicamente de Q, que trata sobre el seguimiento y la misión (Lc 9,57-10,24). En la visión de Lucas, discípulo es aquel que acepta dejarlo todo para seguir a Jesús y vivir según la radicalidad de sus enseñanzas.

ENSENANZAS: TEMA 1.2. LOS DISCIPULOS EN EL EVANGELIO DE MATEO

1.2. Los discípulos en el evangelio de Mateo
La imagen de los discípulos que encontramos en primer evangelio es mucho más positiva que la de Marcos. Mateo ha matizado y corregido algunos detalles en los textos que ha tomado de Marcos, pero además ha incluido en su evangelio algunas instrucciones acerca del discipulado procedentes de Q, así como tradiciones que no se encuentran en ningún otro evangelio. Basta comparar el final de ambos evangelios para hacernos una idea de estas diferencias. El de Marcos terminaba originalmente de una forma enigmática (Mc 16,8), que deja en una situación comprometida a los Doce. Sin embargo, en Mateo los Doce son invitados por Jesús repetidamente a un encuentro en el que quedarán rehabilitados, y Jesús les encargará una misión de horizontes universales (Mt 26,32; 28,7.10.16).
En la visión que Mateo tiene de los discípulos —lo mismo que en su visión de Jesús— la época anterior a la Pascua y la posterior se funden, de modo que los discípulos son, al mismo tiempo, un reflejo de la experiencia vivida junto al Jesús terreno, y de la relación que luego tuvieron con el Resucitado. Lo que mejor les caracteriza no es la incomprensión como en Marcos, sino la poca fe. Esta actitud aparece en un pasaje muy representativo de la visión que Mateo tiene de los discípulos: aquel en que Pedro intenta ir caminando hacia Jesús sobre las aguas (Mt 14,28-31). Lo que le pasa a Pedro en este relato (quiere ir hacia Jesús, vacila ante las dificultades, es salvado por él) es lo que viven los discípulos en la comunidad de Mateo. Jesús les dice a ellos lo mismo que le dice a Pedro: "Hombre de poca fe, ¿por qué has vacilado?".
En esta situación es importante que los discípulos cultiven dos actitudes: la fe en Jesús, y la capacidad de comprender sus enseñanzas. Estas son, de hecho las dos cualidades que mejor caracterizan al discípulo ideal en el evangelio de Mateo. Detrás de esta insistencia puede entreverse la situación hostil en que vivía su comunidad, acosada por el Judaísmo Fariseo, que cuestionaba constantemente su confesión de fe en Jesús, y discutía su interpretación de la Ley de Moisés. La insistencia en la necesidad de la fe, que determina la redacción mateana de los relatos de milagros, y la larga instrucción dirigida a los discípulos en el Sermón del Monte (Mt 5-7) responden a esta intención de fortalecer la fe de los discípulos y proporcionarles una interpretación autorizada de la Ley