sábado, 27 de diciembre de 2014

NAVIDAD ES SALVACION

“Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés” (Gálatas 4:4. La Biblia)
Hablar de Navidad es hablar de salvación. Si ahora hiciéramos una encuesta entre las personas que no conocen a Dios, preguntándoles qué es la salvación y de qué necesitan ser salvados, las respuestas podrían ser parecidas a estas:
De las deudas que tengo
De trabajar tantas horas y ganar poco dinero
De la inseguridad en el lugar donde vivo
De mi pasado, que me tiene atado
De mis enemigos
Pero la salvación es mucho más. No sólo somos salvados de algo malo, sino que somos salvados para algo bueno. Dios tiene un propósito extraordinario y un plan para bendecir tu vida. La salvación también significa que recibes la libertad y el poder para cumplir el propósito de tu vida.
El anuncio de la salvación para todo aquel que quiera aceptarlo, es la segunda declaración en el mensaje de Buenas Noticias que el ángel les da a los pastores de Belén en la primera Navidad: «Hoy les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor» (Lc.2:11 NVI).
Este Salvador es para ti. Él vino por tu bien.
Jesús es un Salvador personal. ¿Qué significa eso?
Es probable que no hayas pensado mucho en tu necesidad de un Salvador o de qué necesitas ser salvado.
Cuando la gente piensa en la salvación espiritual, con frecuencia tiene un concepto muy estrecho: piensan que la salvación sólo consiste en salvarse del infierno, o en encerrase todo el día en una iglesia.
Sin embargo, cuando Dios envió a Jesús para que fuera nuestro Salvador, tenía en mente mucho más que eso. El regalo de la verdadera salvación de Dios es la libertad, el propósito y la vida en tres dimensiones. Incluye tu pasado, tu presente y tu futuro.
Jesús te salva de algo.
Jesús te salva para algo.
Jesús te salva por algo.
Jesús vino a salvarte del pecado y de ti mismo.
¿Estás de acuerdo conmigo en que TÚ eres la causa de la mayoría de tus problemas? Incluso cuando otras personas te causan problemas, tu respuesta natural con frecuencia los empeora. Si fueras sincero contigo mismo, reconocerías que tienes hábitos que no puedes romper, pensamientos que no deseas tener, emociones que no te gustan, e inseguridades y temores que no puedes ocultar; sin mencionar los remordimientos y los resentimientos que te tienen atrapado, además de todas aquellas cosas que desearías no haber dicho jamás.
Para que se produzca un cambio, éste debe comenzar en tu corazón.
Todos nacemos con una inclinación natural de seguir nuestro propio camino, en lugar del camino de Dios. Esta tendencia a elegir de forma equivocada, en lugar de tomar las decisiones correctas, se llama pecado.
Pecado es cualquier pensamiento o acción que le niega a Dios el primer lugar en mi vida; un lugar que Dios tiene todo el derecho de ocupar. El pecado es nuestro mayor problema y es un problema universal. Tú y yo pecamos todos los días con nuestras palabras, pensamientos y acciones. La Biblia dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso”.
Lo peor es que el pecado crea un hábito. Cuanto más lo hacemos, tanto más fácil nos resulta. Si alguna vez trataste de abandonar una adicción, mantenerte a dieta, o cambiar tu vida, apoyándote tan sólo en tu fuerza de voluntad, sabes lo frustrante que es eso. Consciente e inconscientemente, nuestras acciones proclaman: ¡No necesito a Dios, quiero regir mi propia vida y ser mi propio Dios!
Siempre que uno hace lo que quiere, en lugar de hacer lo que Dios le dice que haga, actúa como si fuera Dios. Esa lucha con Dios crea enormes conflictos y estrés en la mente, en el cuerpo y en las relaciones. Esta actitud de obstinación orgullosa genera que te desconectes de Dios y te sientas lejos de Él y que tus oraciones rebotan en el techo.
Si te sientes lejos de Dios, ¿adivina quién se ha distanciado?
La Biblia dice: “El problema está en que sus pecados los han separado de Dios”. Nuestra desconexión de Dios nos causa preocupación, temor, ansiedad, confusión, depresión, conflicto, desaliento y vacío interior. Nos lleva a actuar de manera que engendra culpa, vergüenza, resentimiento y pesar. Dios no te creó para que vivieras desconectado de Él, por eso, cuando esto ocurre, sufres tensión y te sientes espiritualmente vacío.
¿Quién puede salvarnos? El gobierno no puede; tampoco las empresas privadas ni los centros académicos pueden salvarnos. Estas entidades sólo pueden ocuparse de los síntomas y resultados visibles del pecado pero cualquier solución duradera debe empezar en el corazón, y sólo Dios puede transformar los corazones. Él sí puede salvarte. Él desea hacerlo. ¿Se lo permitirás?

miércoles, 8 de octubre de 2014

MOMENTOS CON DIOS MQV

LOS HIJOS HONRAN A SUS PADRES ¿Y PARA QUE?

Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis días de reposo guardaréis. Este temor no es más que el respeto que los hijos deben de dar a sus padres y con más razón honrarlos en obediencia a la palabra de Dios. Honrar a tus padres, trae consigo una promesa de bendición, tus días serán alargados en la tierra y todo te saldrá bien, como lo diceDeuteronomio 5:16Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
¿Para ti qué es honrar a los padres?, ¿Es ignorarlos o contestar mal cuando nos dan un consejo? ¿Es olvidarlos y ni siquiera hacerles una llamada? ¿Es mortificarlos por nuestros líos? ¿Es ser desobedientes cuando nos encargan algo? ¿Es avergonzarte de ellos delante de tus amigos o tus amistades?, Claro que no, la palabra de Dios nos muestra un principio que debemos seguir como hijos: Que seamos piadosos con nuestra familia y recompensemos a nuestros padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios (1a de Timoteo 5:4); Nuestros padres nos han brindado muchas cosas incondicionalmente, y si aún no me dieren, por obediencia a Dios debo de honrarlos. ¿Qué debo hacer para recompensar a mis padres? visítelos (conviva con ellos, no visita de doctor), atiéndalos más aún si están enfermos (hágalo con amor, no como una carga), ayúdelos económicamente o con una despensa (déselos de corazón, no de lo que le sobre), llámeles por teléfono (dese cuenta como están) y si vive cerca de ellos invítelos a comer, a su casa o algún restaurant (dese tiempo). Tal vez algunos hijos dirán, mis padres no merecen mi ayuda ni mi compasión porque en los momentos que más los necesité me abandonaron y cuando me disciplinaron no fue la forma más correcta y me hicieron mucho daño. Pero tú, ya no cargues más con ese dolor o rencor que existe en tu corazón, ven a Jesús, Él quiere sanar tus heridas, Él te recibe con sus brazos abiertos y quiere perdonarte no importando cuál sea tu condición, Él te recibe con amor y misericordia. El Señor te da ese amor que necesitas para perdonar a tus padres; hónralos y veras la promesa de Dios cumplida en ti.
No debemos pasar por alto honrar a nuestros ancianos, como son los abuelos, e incluyo a padres y suegros que por su edad lo son. Hay que tener respeto a sus canas y honrarlos con nuestro cuidado y amor, con nuestra ayuda y atención y con nuestro apoyo financiero, ya que la mayoría de ellos no se pueden valer por sí mismos, hacedlo todo por obediencia y amor a Dios, como nos dice en Levítico 19:32 Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová. Enseñemos estos principios a nuestros hijos y que ellos aprendan a obedecer a Dios, honrando a sus padres, así como respetando a sus abuelos paternos y abuelos maternos.
Como siempre nos ha dicho mi madre, “Cuando quieran ayudar a sus padres, háganlo en vida, no cuando ya no los tengan”. Si aún tienes a tus padres con vida, ¡hónralos hoy!, que ellos se sientan halagados y bendecidos por ti. 
Bendiciones amados hermanos.
b

REFLEXIONES PARA NUESTROS JOVENES MQV

PALABRAS Y MENSAJES DE REFLEXION PARA NUESTROS JOVENES

Palabras de Aliento para Hoy

Esfuérzate y concéntrate en recorrer 
el camino que está delante de ti, 
sin volver atrás, sin añorar el pasado 
sin decir que era mejor lo que has dejado. 

Cada mirada hacia atrás es un paso menos adelante
que quita tus ojos del vivir por fe y esperanza.
Lograrás lo que con determinación desees
cuando Tú avances confiando en Dios 
 quien con sinceridad te quiere.

Ve hacia tu meta, con tus manos y mente bien dispuestas,
no avanzarás solo en el camino,
a tu lado va quien guía tu destino,
Jesús te da las fuerzas para atravesar todo espino.

¡Fija tu vista en lo que Dios tiene preparado para ti!
 BENDICIONES MIS AMADOS JOVENES